Bajamos en busca del terreno adecuado para realizar las excavaciones. A modo de recordatorio, el terreno adecuado es aquel en el que llegamos a la roca sobre la que se asienta Tulum. A veces, como se puede ver, hay que bajar bastante.

Los últimos retoques para llegar hasta la roca no se pueden hacer con la excavadora, ya que hay demasiadas grietas; hay que terminar de retirar la tierra con la pala y, después, rellenarlo todo con hormigón ciclópeo.

Esto lleva mucho tiempo, y el coste de este minucioso trabajo, tanto en tiempo como en materiales, es considerable. Esto explica que la mayoría de las empresas constructoras de Tulum se limiten a lo «superficial».